Miércoles, 11 de mayo de 2005
Hoy me levanté temprano, se puede decir contenta. Tampoco radiante pero contenta. La noche anterior había hablado con Celeste por teléfono. Nos pusimos al día sobre nuestras miserias. Con ella hablo poco desde que empezó a trabajar en la pizzería. Empezó a fines de diciembre porque no tenía nada mejor que hacer y porque Ovidio el dueño del lugar, le había dicho que le faltaba una mesera después de pasar con ella una noche de sexo, droga y rock and roll. Bueno en realidad, sexo, drogas y rock and roll casí no hubo porque las drogas se las había tomado sólo él para sucumbir al ritmo del secarropas electrónico, reduciendo así las posibildades básicas del intercoito. Fue cuando la estaba despidiendo en la parada del colectivo que le mencionó el tema de laburar para él. Ella se sintió halagada y recompensada; nunca pensó que una fellatio podría gratificarla tanto.
¿Y cómo van las cosas en la pizzería?
¿Con Ovidio?
Sí, con quien va a ser sino.
Nada, es un pelotudo. Ni me hables.
Bueno eso ya lo sabemos
Hace una semana que no lo veo. El sábado hizo una fiesta en su casa.
Si, ya me dijiste.
Bueno entonces fingi sorpresa.
Ok. ¿Quién fue a la fiesta?
Me imagino que sus amigos drogones y las gordas griegas.
Las griegas son dos. Llegaron a Buenos Aires en febrero, justo para la vuelta de las vacaciones de Celeste. Daphne trabajó como mesera para Ovidio unos seis meses antes que ella. No sé si el rigor de selección operó exactamente igual que con mi amiga; pero el tema es que se pusieron de novios. Después la ática se fue y mantuvieron largas conversaciones intraocéanicas. Ahora ella vive en lo de Ovidio con su amiga, la griega número dos. Supuestamente volvió para hacer un posgrado en Artes en la Pueyrredon.
¿O sea que no sabes nada?
No. ¿Mañana vas a Puan? Quiero ir a sacar apuntes para estudiar el fin de semana.
No pensaba... pero podemor ir ¿no?.
Dale, pasame a buscar mañana tipo diez asi vamos.
En realidad las dos sabemos que lo de Puan es solo una excusa para hacer algo el viernes por la tarde porque ninguna planea ojear algun texto del pilón que nos trajimos del paseo.
Asi que cuando se subió al auto y le dije que me parecía que antes de ir tenía que pasar por un taller mecánico (el auto me estaba haciendo un ruido extraño) ni se inmutó.
¿Lo escuchas? ¡Me esta volviendo loca! Chifu, chifu, chifu. ¿A qué te suena?
A regador automático de cancha de polo.
¡Siiii, boluda! ¡Me esta volviendo loca!
Igual este sonido me es familiar...
¡Si, sabes qué a mi también! – le dije saltando sobre mi asiento; no sé porque esta mañana estaba particularmente exaltable- ¿Sabés a qué me suena? A ruido de espera de micro escolar. Chifu, chifu, chifu.
Si, debe ser eso. Mejor vamos a ver qué es.
Metí el auto en el primer taller mecánico que encontré. Cuando estacioné un panzón canoso y libinidoso se acercó a mi ventanilla.
Si ¿qué tal? Vengo porque el auto me hace un ruido como a..
El viejo retrocedió unos centímetros hacia atrás:
No soy de acá, me dijo orgulloso
Y encontces para qué carajo te acercás gordo pajero le dije a Celeste mientras intentaba maniobrar por donde me indicaba un morochón vestido de overol azul devenido en celeste pálido. Me levantó la mano en alto y frené.
Está bueno el morochón, me dijo Celeste saliendo del letargo.
Sí ¿no?, dije girando mi cuerpo entusiasmada hacia ella.
Te están hablando, boluda
¡Ah! Sí, hola ¿qué tál? – al lado mío tenía al morocho agachado y con las cejas levantadas- El auto me hace ruido como a regador de jardín –le retruqué con cara de minita consternada y en peligro de fuego.
El morocho levantó unos centímetros más las cejas. Guau, pensé y me reacomedé en el asiento.
Hace chifu, chifu, chifu, le dije moviendo los labios de atrás para adelante frenéticamente.
Es la correa, me dijo altanero y se fue caminando hacia la punta del auto
¡Qué boluda! ¿Tenes fuego, Cele? Necesito un cigarrilo.
Tomá, me dijo alcanzándome el suyo.
¿Qué carajo será la correa?
Ni idea. Pero él esta bárbaro.
Sí, además son como médicos; nunca entendés un carajo cuando hablan de tus problemas...
Traé el auto un poco más adelante, me gritó el morocho desde la otra punta. Ahí, ahí, ahí. ¡Listo!. ¡Abrime el capot!.
Te abro lo que quieras, papá, le dije a Celeste y explotamos las dos en una carcajada histérica.
El morocho levantó el capot tapándonos gran parte del espectáculo. Seguimos sus movimientos por la apertura que se abría entre el capot y la carrocería. Se agachó hacia el motor, curioso. Después se refregó las manos y metió la derecha en un tubo negro y aceitado.
¡Vas a tener que cambiarle la correa! - nos gritó desde la otra punta.
Ok, le grité yo desde adentro del auto, cambia todo lo que sea necesario. Ya me estaba costando salivar
¿Cúanto me costaría más o menos?
Y la mano de obra más el repuesto, gritó mientras cerraba el capot de un golpe. Pero va a tardar unas horas porque hay que ir a comprar los repuestos y el lugar no abre hasta las dos, dijo caminando hasta mi ventanilla.
¿Qué hacemos? Vamos hasta Puan en bondi ¿no?
¿Y tenemos algo mejor que hacer?, me contestó Celeste
Ok, te lo dejo entonces – le dije al morocho mientras intentaba hallar mi salida hacia fuera de la forma más espléndida posible.
Te dejo las llaves ¿no?
Y sí, si no ¿cómo te lo arreglo?
No paras de hacer preguntas boludas, me dijo Celeste mientras nos alejábamos en busca de la parada del colectivo.
Si, no sé que me pasa hoy.
Es acá.
¿Qué hora es?
La una y media
Temprano ¿no?, dije prendiendome un cigarrillo
Si, ahí viene- dijo Celeste levantando la mano
Es infalible. Uno prende un pucho y llega el bondi.
¡Qué suerte viene vacio!- me dijo mientras subía detrás de mí.
Setenta, le dije al chofer
Ochenta, boluda.
Perdon, ochenta, dije abochornada. Espero que nadie se haya dado cuenta, dije trayéndola a Celeste para mí, tirándole de la camiseta- ¡Qué horror! Parezco mi vieja.
Nos sentamos en la cuarta fila de los asientos dobles porque la ventanilla ya estaba abierta de par en par.
Estas contenta ¿no?, me preguntó Celeste mirando al vacío
Si, no sé por qué, dije mientras el chofer arrancaba y sentía vibrar la fuerza del motor por debajo de mi asiento.
Por: Luz | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
A regador automático de cancha de polo.
puta madre... increible. ahora, lo de 70 en el bondi, me parece que es recurrente, porque esta tambien en el de la oreiro. en ese momento pense... claro, lo hizo para ubicar temporalmente de una manera vaga. ahora me doy cuenta que no viajas en bondi hace años. buenisimo.
mmm... | 11-05-2005 19:39:30
plasma_fx | 25-05-2005 01:43:35